Museo Nacional de Arte

La Virgen de Pasavensis




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La Virgen de Pasavensis

Artista: NICOLÁS RODRÍGUEZ JUÁREZ   (1667 - 1734)

Técnica: Óleo sobre tela
Tipo de objeto: Pintura
Créditos: Museo Nacional de Arte, INBA. Donación Patronato del Museo Nacional de Arte, A.C., 1997
Descripción

Descripción

La Virgen sujeta contra su pecho el cuerpecito del Niño Dios y le cubre las espaldas con un pañal; ambos miran fijamente al espectador al tiempo que el Niño acaricia el cuello de su madre. La Virgen, de rasgos muy afilados, está tocada por un manto azul estrellado, de ribetes dorados y bordados con pedrería. El Niño es muy rubio, regordete y mofletudo.

 

Comentario

La vocación de María por la maternidad es quizá el rasgo más sublime de su obra y el que ha tenido un sinfín de expresiones piadosas e iconográficas que, en su conjunto, celebran a la Madre de Dios (Sancta Dei Genitrix) como figura de la Providencia, curadora del Niño y vaso y contenido del amor. Esta versión es una de tantas madonnas de la "Providencia" que terminan gozando de un título regional merced a las circunstancias milagrosas en que fue "hallada" su imagen plástica.

  El título que se da a esta representación parece provenir del sitio en que ha sido venerada: el pueblo de Pasanant, cerca de Tarragona, en Cataluña, y la siguiente referencia hay que tomarla con ciertas reservas. El culto a esta "Sagrada Efigie", como tantos otros ligados a la Reconquista, se origina a partir de que "[...] fue hallada milagrosamente por un caudillo moro, que pasando por el sitio donde entre arbustos estaba escondida, oyó una voz misteriosa que le decía: Passa't vant, pasa adelante, de lo que trae origen el nombre de la población en que se venera".

Tal parece, además, que fue invocada en beneficio de las madres afligidas que buscaban salud para sus niños de brazos y que los franciscanos fueron los principales impulsores de la devoción.

  Dos de las primeras y más bellas representaciones de este tipo son las obras homónimas que conservan el Museo del Carmen de San Ángel y el de Churubusco, ambas del último cuarto del siglo XVII, en las que aparece la Virgen entronizada de cuerpo entero y al centro de un gran dosel barroco que descorren los angelillos.2 Aunque Rodríguez Xuárez repitió el tema por lo menos dos veces más, no deja de introducir variantes: el Niño del óleo de la colección de la Pinacoteca Virreinal tiene los ojos negros, éste, azules; en aquél la pareja está nimbada por un resplandor dorado, en éste los envuelve la penumbra del fondo neutro.

  Esta obra fue adquirida por el Patronato del Museo Nacional de Arte en una subasta de la casa Rafael Matos y donada al recinto el 25 de julio de 1997.